Guieldu en la 40.ª Noite Celta de Porcía

El Franco

Una edición histórica para una de las noches más queridas de la música celta en Asturias

Des­de hace 40 años, la fami­lia del folk astu­riano se da cita cada verano en la Noi­te Cel­ta de Por­cía. Duran­te una noche, la Ala­me­da de este peque­ño pue­blo del occi­den­te astu­riano se con­vier­te en el cora­zón de la cele­bra­ción. Una cita que ha sabi­do con­ser­var el espí­ri­tu con el que nació y que, des­de enton­ces, sigue sien­do una de las gran­des noches del folk y la músi­ca cel­ta en Asturias.

Publico accediendo a la alameda de Porcía en la Noite Celta
La alameda de Porcía durante la 40 Noite Celta

Nació en 1984 gra­cias al impul­so de los pro­pios veci­nos y ese carác­ter sigue sien­do una de sus prin­ci­pa­les señas de iden­ti­dad. El encan­to de la noche nace del pro­pio lugar y de la gen­te que la hace posi­ble: la aso­cia­ción veci­nal La Ala­me­da, encar­ga­da de orga­ni­zar la cita año tras año; los gru­pos musi­ca­les, que cono­ce­mos las par­ti­cu­la­ri­da­des de esta fies­ta y pone­mos de nues­tra par­te para adap­tar­nos a ellas; y un públi­co siem­pre res­pe­tuo­so con el entorno y fiel a la cita.

La Ala­me­da de Por­cía, rodea­da por el río y pro­te­gi­da por el mon­te, va aco­gien­do peque­ños gru­pos de ami­gos y fami­lias que hablan, cenan y com­par­ten la fies­ta mien­tras la orga­ni­za­ción hace cir­cu­lar gene­ro­sa­men­te las sar­di­nas a la plan­cha. Hay momen­tos para bai­lar y aplau­dir delan­te del esce­na­rio y otros para con­ver­sar tran­qui­la­men­te bajo los árbo­les, sen­ta­dos en las man­tas o en las sillas de cam­ping. Y así, entre músi­ca, char­la y vian­das, la noche se va alar­gan­do camino de la madrugada.

Público viendo el concierto de Guieldu en la Noite Celta de Porcía
Un momento de la actuación de nuestro grupo en la Noite Celta de Porcía
Guieldu sobre el escenario de la Noite Celta en 2024

Por eso Por­cía es tam­bién un lugar de reen­cuen­tro. Para quie­nes viven de cer­ca el mun­do de la músi­ca folk astu­ria­na, la Noi­te Cel­ta es muchas veces el encuen­tro anual que hace posi­ble vol­ver a encon­trar­se con per­so­nas cono­ci­das que el res­to del año viven lejos unas de otras. Músi­cos, afi­cio­na­dos y ami­gos vuel­ven a ver­se allí año tras año y, duran­te unas horas, la Ala­me­da se con­vier­te en el lugar de reu­nión de bue­na par­te de esta fami­lia musical.

La magia de Por­cía lle­ga más allá de la músi­ca. La Noi­te Cel­ta está pre­sen­te en el ima­gi­na­rio lite­ra­rio astu­riano a tra­vés de La Noche Cel­ta, la nove­la de Juan Norie­ga. En su ver­sión ori­gi­nal y más exten­sa, los pro­ta­go­nis­tas par­ti­ci­pan en la noche cel­ta y, en un momen­to de la his­to­ria, deci­den apar­tar­se de la fies­ta y aden­trar­se en el mon­te. Allí comien­za un via­je fan­tás­ti­co que los con­du­ce has­ta el cas­tro de Coaña, en la Edad del Hie­rro. La nove­la sir­vió des­pués de ins­pi­ra­ción para la sui­te sin­fó­ni­ca de Ramón Pra­da que lle­va el mis­mo nombre.

Héctor Aneiros durante el concierto de Guieldu en Porcía (2024)
Otro momento de la actuación de Guieldu.

Cua­tro déca­das dan para mucho. Por el esce­na­rio de Por­cía han des­fi­la­do algu­nas de las for­ma­cio­nes más impor­tan­tes del folk astu­riano, ade­más de muchos gru­pos lle­ga­dos de otros luga­res del Arco Atlán­ti­co. La edi­ción de 2024 reu­nió a la Ban­da de Gai­tes Marino Tapie­ga, Dei­ra, Llan de Cubel, la for­ma­ción bre­to­na Star­ti­jenn y Guieldu.

Para Guiel­du, for­mar par­te de una edi­ción tan sim­bó­li­ca fue un moti­vo de espe­cial orgu­llo. Cua­ren­ta años son una cifra redon­da y con fun­da­men­to, y poder estar allí para cele­brar­lo sobre el esce­na­rio fue todo un honor. Tam­bién supu­so una res­pon­sa­bi­li­dad: tocar en Por­cía es hacer­lo ante un públi­co muy enten­di­do, que cono­ce la músi­ca folk y la músi­ca cel­ta y que sabe apre­ciar cada propuesta.

Jorge Alvarez duran la actuación de Guieldu en la Noite celta de Porcía 2024
Rubén cadenas a la batería en Porcía

La edi­ción de 2024 tuvo ade­más otro sig­ni­fi­ca­do espe­cial para noso­tros: fue la pri­me­ra oca­sión en la que com­par­ti­mos esce­na­rio con Llan de Cubel, un gru­po fun­da­men­tal del folk asturiano.

Para Lau­ra, nues­tra teclis­ta y res­pon­sa­ble de los sin­te­ti­za­do­res, aque­lla fue tam­bién una noche úni­ca: es veci­na de Por­cía y tocar en la Noi­te Cel­ta sig­ni­fi­ca­ba hacer­lo, lite­ral­men­te, en casa.

Aque­lla pri­me­ra ini­cia­ti­va veci­nal sigue viva cua­tro déca­das des­pués. Y qui­zá esa sea la mejor for­ma de cele­brar los cua­ren­ta años: que la Noi­te Cel­ta siga sien­do, verano tras verano, una noche espe­cial en el calen­da­rio del folk asturiano.

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© Fotos y vídeo: Enri­que M.

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