Guieldu en el Festival Interceltique de Lorient 2025
Breizh
Así fue nuestro concierto en el FIL, una de las grandes citas del mundo de la música celta.
Casi un millón de visitantes. Esa es, a grandes rasgos, la magnitud del Festival Interceltique de Lorient, la gran cita del interceltismo internacional. En 2025, el festival celebró su 54ª edición bajo el lema Les cousins d’Amérique, con un homenaje a las comunidades de la diáspora celta en Acadia, Luisiana y Quebec. Nacido en 1971, Lorient se ha convertido con los años en un punto de encuentro imprescindible para los países celtas y las músicas que, desde distintos territorios, mantienen vivo ese vínculo atlántico. Por eso, este concierto era especialmente importante para nosotros.

Fue el domingo 3 de agosto cuando subimos al escenario de la Place des Pays Celtes, uno de los puntos neurálgicos del festival. Era nuestra primera vez tocando en Lorient, y se notó en las ganas. Desde los primeros compases, el público respondió con una energía y una entrega espectaculares, haciendo que el concierto se convirtiera en una experiencia muy especial para nosotros.
A diferencia de otras bandas de la programación, que suelen repetir actuación varios días a lo largo del festival, el paso de Guieldu por Lorient fue un concierto único. Y quizá por eso nos hizo especial ilusión lo que ocurrió al terminar: varias personas se acercaron a preguntarnos si tocaríamos otro día.

Que alguien te pregunte cuándo vuelves después de haberte visto tocar por primera vez es, probablemente, una de las mejores señales que puede recibir una banda. Y más aún en un festival como Lorient, donde cada agosto se encuentran músicos, públicos y tradiciones procedentes de todo el mundo celta.
Pero nuestra presencia en el Festival Interceltique fue también una oportunidad para vivir Lorient desde dentro. Formar parte de la programación no significa únicamente subir a un escenario: también permite acceder a los diferentes espectáculos del festival y compartir espacios con músicos y grupos llegados de distintas naciones.


El concierto coincidió además con el día de la Grande Parade des Nations Celtes, lo que nos permitió disfrutar del multitudinario desfile que se retransmite en directo por televisión y asistir como espectadores a Horizons Celtiques, el gran espectáculo nocturno del festival en el Stade du Moustoir. Una producción que reúne música, danza y canto en un gran encuentro de las culturas celtas. Estar allí, esta vez desde el otro lado del escenario, fue otra manera de experimentar la dimensión de un festival que durante unos días convierte Lorient en un auténtico punto de encuentro atlántico.
Y allí vivimos también uno de esos momentos que se quedan en la memoria. Entre el público estaba Alan Stivell, acompañado por su mujer, Marie-José. Para Guieldu, encontrarnos con Stivell en Lorient tenía un significado especial. Su música y su manera de entender la cultura celta forman parte de nuestras referencias y de ese camino que, de una u otra manera, también nos ha llevado hasta aquí.

Nos hicimos una foto con él (no precisamente la mejor fotografía de la historia, pero eso es lo de menos). Es una de esas imágenes que merece la pena conservar toda la vida: el recuerdo de haber coincidido, como espectadores, con uno de nuestros grandes referentes en el corazón del Festival Interceltique.
Para Guieldu, subir a la Place des Pays Celtes significó sumarnos, por primera vez como banda, a una tradición que lleva décadas llevando la música asturiana hasta Bretaña. Y hacerlo además junto a otros músicos y proyectos asturianos presentes en el festival nos permitió sentir que formábamos parte de algo que va más allá de un concierto concreto: una presencia asturiana que, año tras año, encuentra en Lorient uno de sus grandes escaparates internacionales.


No depende de nosotros que haya una próxima vez, pero sí sabemos que queremos que la haya.
Nos quedamos con la experiencia, con el cariño recibido, con los encuentros, con la oportunidad de vivir el festival también como espectadores, con esa fotografía junto a Alan Stivell y, sobre todo, con el agradecimiento a la organización del FIL por elegirnos y por el trato que nos brindó.
Y también con una sensación que nos acompaña desde aquel domingo: la de haber dejado al público con ganas de más.
Ojalá sea el principio de una larga relación.
Vídeo y Fotos del Concierto
© Fotos: Román Tabourel







