Guieldu en la Romería de Ciares

Xixón

Gran noche en la folixa familiar y tradicional que apuesta por la música del país.

Un momento del inicio de la actuación de Guieldu en la Romería de Ciares. Al fondo el escenario y en primer plano una persona del público lleva sobre sus hombros una bandera de asturias con el trisquel y el nombre de la banda de musica celta.

Cuan­do nos pro­pu­sie­ron tocar en la Rome­ría de Cia­res sabía­mos que la cita tenía algo de espe­cial. Son unas fies­tas toda­vía jóve­nes, que en ese momen­to cele­bra­ban su quin­ta edi­ción, pero con la sen­sa­ción de que lle­van mucho más tiem­po for­man­do par­te del verano xixonés.

Qui­zá por­que la gen­te de Esto ye Cia­res supo recu­pe­rar una for­ma de hacer las cosas que pare­cía haber­se per­di­do en el tiem­po. Hoy en día es habi­tual que en las fies­tas de barrio se exter­na­li­cen muchos ser­vi­cios, pero aquí la sen­sa­ción es jus­ta­men­te la con­tra­ria. La barra, el mon­ta­je, la coor­di­na­ción… todo gira alre­de­dor del tra­ba­jo volun­ta­rio de un mon­tón de per­so­nas que dedi­can horas y horas para que la rome­ría sal­ga adelante.

Eso se nota en los deta­lles. El equi­po de fút­bol local, el Unión Clug de Cea­res, cede su cam­po para el even­to y el esce­na­rio se mon­ta en el espa­cio de la gra­da don­de se ubi­ca la can­ti­na. Así que tie­ne ese aspec­to popu­lar de los esce­na­rios de obra que duran­te tan­tos años pre­si­die­ron las fies­tas de nues­tros pue­blos. Para un gru­po amplio de músi­cos como ocu­rren en Guiel­du, el espa­cio nos obli­gó a hacer algún que otro enca­je de boli­llos; pero, una vez comen­zó el con­cier­to, enten­di­mos que pre­ci­sa­men­te ese esce­na­rio for­ma par­te de la per­so­na­li­dad del even­to. No ten­dría el mis­mo encan­to en otro sitio.

Evi­den­te­men­te, una fies­ta levan­ta­da de esta mane­ra tam­bién tie­ne sus pro­pios rit­mos. A lo lar­go de la jor­na­da hubo ajus­tes de hora­rios sobre la mar­cha. Sería fácil que­jar­se pero tam­bién injus­to. Cuan­do las mis­mas per­so­nas que mon­tan la infra­es­truc­tu­ra son las que atien­den la barra, reci­ben a los gru­pos, solu­cio­nan impre­vis­tos y hacen que todo fun­cio­ne, es nor­mal que el reloj no siem­pre mar­que el paso exac­to. Lo impor­tan­te es enten­der por qué ocu­rre y valo­rar el enor­me esfuer­zo que hay detrás.

Susana y Jorge en un momento del concierto de Guieldu en Ciares, Xixón, en 2026

Si habla­mos del tra­to reci­bi­do, solo pode­mos estar muy agra­de­ci­dos. Des­de el pri­mer momen­to nos hicie­ron sen­tir como en casa. Tuvi­mos un came­rino a nues­tra dis­po­si­ción (que no siem­pre hay inclu­so en gran­des esce­na­rios), don­de al ter­mi­nar el con­cier­to, nos espe­ra­ba un ten­tem­pié para toda la ban­da. Son deta­lles que pue­den pare­cer peque­ños o super­fi­cia­les, pero que dicen mucho del mimo que pone la orga­ni­za­ción. Al final, cui­dar a los músi­cos no depen­de tan­to del pre­su­pues­to como de las ganas de que se sien­tan bien acogidos.

En cuan­to al con­cier­to, la res­pues­ta del públi­co fue fan­tás­ti­ca. Nos gus­tó espe­cial­men­te com­pro­bar que, inclu­so en un ambien­te cla­ra­men­te foli­xe­ru, la gen­te escu­chó los temas más emo­ti­vos con las mis­mas ganas con las que tam­bién se lan­za­ron a bai­lar los más enér­gi­cos. Esa com­pli­ci­dad hizo que tocá­se­mos muy agusto.

Otro momento de la actuación de Guieldu en Xixón, con Hector a la flauta.

Ade­más, al ter­mi­nar, apar­te de los muchos ami­gos y ami­gas que ya nos siguen des­de hace tiem­po, bas­tan­tes per­so­nas se acer­ca­ron a salu­dar­nos y a comen­tar­nos que era la pri­me­ra vez que escu­cha­ban a Guiel­du. Siem­pre hace ilu­sión des­cu­brir que la músi­ca sigue lle­gan­do a nue­vos públicos.

Nues­tra enho­ra­bue­na a la orga­ni­za­ción, no solo por el tra­ba­jo que hay detrás —que es enor­me—, sino por demos­trar que otra for­ma de ges­tio­nar una fies­ta es posi­ble —y sos­te­ni­ble— cuan­do hay ilu­sión, cola­bo­ra­ción y ganas de hacer las cosas en comunidad.

Oja­lá la Rome­ría de Cia­res siga cre­cien­do muchos años más sin per­der esa per­so­na­li­dad que la hace dife­ren­te. Noso­tros, des­de lue­go, nos vol­vi­mos a casa con muy buen sabor de boca y con la sen­sa­ción de haber for­ma­do par­te de algo mucho más gran­de que un sim­ple concierto.

Por­que las fies­tas popu­la­res son, pro­ba­ble­men­te, el mejor lugar para que la músi­ca del país siga viva. Es don­de las can­cio­nes de siem­pre se encuen­tran con quie­nes las escu­chan o las sien­ten por pri­me­ra vez; don­de la tra­di­ción deja de ser un recuer­do de la gen­te mayor o una sim­ple coreo­gra­fía escé­ni­ca para con­ver­tir­se tam­bién en una expe­rien­cia com­par­ti­da. Si que­re­mos que la músi­ca en astu­ria­nu ten­ga futu­ro, tie­ne que seguir sonan­do en las pla­zas, en los barrios y en las rome­rías de Astu­rias. Y la de Cia­res demues­tra que eso no solo es posi­ble, sino que tie­ne más sen­ti­do que nunca.

Aquí tenéis un vídeo y algu­nas fotos.

Vídeo y Fotos del Concierto

© Fotos: Nacho G.S.

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