Guieldu en la Romería de Ciares
Xixón
Gran noche en la folixa familiar y tradicional que apuesta por la música del país.

Cuando nos propusieron tocar en la Romería de Ciares sabíamos que la cita tenía algo de especial. Son unas fiestas todavía jóvenes, que en ese momento celebraban su quinta edición, pero con la sensación de que llevan mucho más tiempo formando parte del verano xixonés.
Quizá porque la gente de Esto ye Ciares supo recuperar una forma de hacer las cosas que parecía haberse perdido en el tiempo. Hoy en día es habitual que en las fiestas de barrio se externalicen muchos servicios, pero aquí la sensación es justamente la contraria. La barra, el montaje, la coordinación… todo gira alrededor del trabajo voluntario de un montón de personas que dedican horas y horas para que la romería salga adelante.
Eso se nota en los detalles. El equipo de fútbol local, el Unión Clug de Ceares, cede su campo para el evento y el escenario se monta en el espacio de la grada donde se ubica la cantina. Así que tiene ese aspecto popular de los escenarios de obra que durante tantos años presidieron las fiestas de nuestros pueblos. Para un grupo amplio de músicos como ocurren en Guieldu, el espacio nos obligó a hacer algún que otro encaje de bolillos; pero, una vez comenzó el concierto, entendimos que precisamente ese escenario forma parte de la personalidad del evento. No tendría el mismo encanto en otro sitio.
Evidentemente, una fiesta levantada de esta manera también tiene sus propios ritmos. A lo largo de la jornada hubo ajustes de horarios sobre la marcha. Sería fácil quejarse pero también injusto. Cuando las mismas personas que montan la infraestructura son las que atienden la barra, reciben a los grupos, solucionan imprevistos y hacen que todo funcione, es normal que el reloj no siempre marque el paso exacto. Lo importante es entender por qué ocurre y valorar el enorme esfuerzo que hay detrás.

Si hablamos del trato recibido, solo podemos estar muy agradecidos. Desde el primer momento nos hicieron sentir como en casa. Tuvimos un camerino a nuestra disposición (que no siempre hay incluso en grandes escenarios), donde al terminar el concierto, nos esperaba un tentempié para toda la banda. Son detalles que pueden parecer pequeños o superficiales, pero que dicen mucho del mimo que pone la organización. Al final, cuidar a los músicos no depende tanto del presupuesto como de las ganas de que se sientan bien acogidos.
En cuanto al concierto, la respuesta del público fue fantástica. Nos gustó especialmente comprobar que, incluso en un ambiente claramente folixeru, la gente escuchó los temas más emotivos con las mismas ganas con las que también se lanzaron a bailar los más enérgicos. Esa complicidad hizo que tocásemos muy agusto.

Además, al terminar, aparte de los muchos amigos y amigas que ya nos siguen desde hace tiempo, bastantes personas se acercaron a saludarnos y a comentarnos que era la primera vez que escuchaban a Guieldu. Siempre hace ilusión descubrir que la música sigue llegando a nuevos públicos.
Nuestra enhorabuena a la organización, no solo por el trabajo que hay detrás —que es enorme—, sino por demostrar que otra forma de gestionar una fiesta es posible —y sostenible— cuando hay ilusión, colaboración y ganas de hacer las cosas en comunidad.
Ojalá la Romería de Ciares siga creciendo muchos años más sin perder esa personalidad que la hace diferente. Nosotros, desde luego, nos volvimos a casa con muy buen sabor de boca y con la sensación de haber formado parte de algo mucho más grande que un simple concierto.
Porque las fiestas populares son, probablemente, el mejor lugar para que la música del país siga viva. Es donde las canciones de siempre se encuentran con quienes las escuchan o las sienten por primera vez; donde la tradición deja de ser un recuerdo de la gente mayor o una simple coreografía escénica para convertirse también en una experiencia compartida. Si queremos que la música en asturianu tenga futuro, tiene que seguir sonando en las plazas, en los barrios y en las romerías de Asturias. Y la de Ciares demuestra que eso no solo es posible, sino que tiene más sentido que nunca.
Aquí tenéis un vídeo y algunas fotos.
Vídeo y Fotos del Concierto
© Fotos: Nacho G.S.







