Guieldu en el festival Les Roches Céltiques
Saint-Étienne, Loira
Música celta y memoria minera en nuestro paso por Les Roches Celtiques, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes
Desde finales de los años noventa, Les Roches Celtiques se celebra cada verano en Saint-Étienne. Durante tres días, el festival reparte su actividad entre tres escenarios muy diferentes: el Parc Couriot, en pleno centro de la ciudad; el castillo de Saint-Victor-sur-Loire; y la aldea medieval de Rochetaillée, a orillas del Loira, donde vive su jornada grande. Organizado por el Ayuntamiento y con entrada gratuita, reúne bandas europeas de música celta, folk y folk rock, además de grupos de danza irlandesa, escocesa y bretona.

Más allá de los conciertos, el festival combina música, patrimonio y actividades para todos los públicos, creando durante esos días una auténtica celebración alrededor de la cultura celta.
El sábado 4 de julio de 2026 fue nuestro momento. Subimos al escenario principal de la aldea medieval de Rochetaillée, a los pies de su castillo, donde el festival concentra su jornada grande, compartiendo cartel con los austriacos Celtica – Pipes Rock! y los italianos Jimmy & Scots Folk Band.
Rochetaillée no llega a los 800 habitantes, y ese sábado el pueblo cierra sus calles al tráfico: solo se llega en lanzadera gratuita desde Saint-Étienne, a 5 km, para no colapsarlo con los cerca de 4.000 espectadores que reúne cada noche.
Después de la experiencia en Bretaña, la música de Guieldu viajaba de nuevo más allá de los Pirineos. Esta vez hasta Saint-Étienne, una ciudad con la que compartimos algo más que un escenario: la memoria de dos territorios marcados por la minería, separados por más de mil kilómetros pero unidos por una misma historia del carbón.
Héctor presentó cada tema en francés, tejiendo referencias a la identidad asturiana —no solo celta, también fabril y minera— con la historia industrial de Saint-Étienne. Habló del carbón que nos une y de la solidaridad de los mineros, esa que marca una forma de ser. Además, incluyó algunas palabras propias de la zona, un detalle que el público recibió con una sonrisa y que ayudó a crear una conexión especial desde el primer momento.

El repertorio se centró en el álbum Memories de Deva y, desde los primeros compases, sentimos que algo especial estaba ocurriendo. Lo que empezó como curiosidad ante una banda llegada de un lugar desconocido, cantando en una lengua que la mayoría escuchaba por primera vez, se transformó en complicidad plena: gente bailando, voces coreando estribillos sin entender una palabra y un silencio atento en los pasajes más íntimos que solo se explica cuando la música supera cualquier idioma.
Entre el público había varias banderas de Asturias. Al terminar, algunas personas se acercaron a saludarnos: un hombre de origen cubano con abuelos asturianos, una pareja de Xixón residente en Suiza que ya nos había visto en Lorient y quiso repetir, y una pareja francesa enamorada de Asturias, una nación celta que hasta entonces les resultaba desconocida y que descubrieron a través de nuestra música.
Volvimos a Asturias con muchos kilómetros a la espalda, pero también con algo que no cabe en ninguna maleta: las historias de quienes compartieron aquella tarde-noche con nosotros.
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Vídeo y Fotos del Concierto
© Fotos: Damien Vasseur




